¿Está el hombre solo en el universo o mal acompañado? ¿Y si Hitler hubiera sido decorador de interiores?
:::miércoles, diciembre 09, 2009:::
Belano
—Bolaño está vivo y vende libros junto al Retiro. Lo vi ayer. —¿Seguro? —Sí. De hecho, le escuché hablar con un cliente y tenía acento chileno. O argentino, vale, que no sé diferenciarlos. —Eso quiero verlo. ¿Por qué no me llevas? —Vale. Más tarde: —Ahí lo tienes. —¿Ese? Pero si no se parece en nada a Bolaño. —Ayer se parecía más.
:::martes, diciembre 08, 2009:::
Notas de psiquiatría
El paciente cree ser Napoleón, lo que quizá no sea muy original por su parte. No obstante, como si no estuviera contento con esto, cree que la realidad también es «bonapartiana». Así, está convencido de que una de las enfermeras es Josefina, lo que le provoca grandes ataques de celos cada vez que la ve atender a algún otro paciente. A mí me llama Alejandro, pues piensa que soy el zar de Rusia; me echa en cara constantemente que comercie con los ingleses y que no respete lo firmado. Hace un par de días le escuché decir a otro paciente que planea invadir el psiquiátrico. Yo ya he dado instrucciones para que se lleve a cabo una política de tierra quemada.
:::lunes, diciembre 07, 2009:::
Es todo tan idiota
Y está borracho una noche más en el bar de siempre, donde el Papa —o un señor que se parece al Papa— toca al piano una canción de corazones rotos de tanto desuso. Es todo tan idiota, musita el hombre acodado en la barra mientras comprueba que tiene los bolsillos vacíos y garabatea mentalmente epitafios sentimentales para la chica que no encontrará esta noche: de todas las mujeres que he perdido, tú eres mi favorita; de todas las mujeres que no me han amado, tú eres mi favorita; de todas las mujeres a las que garabatear mentalmente, tú eres mi favorita. Y eso es todo; se inventa las cosas para que funcionen, para que sean de otra manera. Queda tanto de noche, murmura, y hay que acallar todo este ruido de pensamientos.
:::domingo, diciembre 06, 2009:::
La tienda
Está usted contemplando el santo taburete de Antioquía. Parece un taburete corriente, pero lo hizo Jesucristo con sus propias manos cuando estaba aprendiendo el oficio de su padre. De su padre adoptivo, se entiende. Por eso ha durado casi dos mil años y ha llegado a nuestros días en excelente estado. Mírelo bien, ¿no es evidente que se trata de un trabajo divino? Compruebe la perfección de sus formas, su diseño elegante a la par que robusto. Cuenta la historia que fue un encargo de un adinerado comerciante romano que residía en Antioquía. El encargo fue para José, claro, que era el carpintero, pero éste decidió que era buena ocasión para que su hijo demostrara lo aprendido. Años después, el Apóstol Pablo fue a Antioquía expresamente a buscar el taburete. Sentado en él, recibió la inspiración divina para escribir las Epístolas. Este taburete ha sido testigo mudo de grandes hechos, caballero. Y ahora podría ser suyo por tan poco dinero.
:::sábado, diciembre 05, 2009:::
La muerte pública
La radio acaba de anunciar que el nuevo gobierno revolucionario va a nacionalizar los fallecimientos para que la muerte deje de ser una cuestión privada. A partir de ahora será de todos, para todos, a cualquier hora, en cualquier lugar. «Patria y muerte» es el lema de la campaña. Se piensa agilizar los trámites para que la muerte esté al alcance de todos; pronto, los funcionarios de la muerte nos esperarán con sus formularios listos y sólo tendremos que rellenarlos. Luego esperaremos nuestro momento, que será de todos: una bonita defunción pública. Hay quien afirma que los suicidios deberían seguir siendo privados, pero son una minoría sin importancia.
:::viernes, diciembre 04, 2009:::
Homeomerías
Verónica dice que me quiere. Yo a ti también, le respondo, pero desde muy lejos. La quiero, pero no dejo de pensar en el penalti en contra que nos pitaron el domingo. Soy el peor novio del mundo, pienso, pero enseguida me justifico: es que nos robaron el partido, es que el delantero rival se tiró de forma descarada. Y ella me habla de proyectos en común, del amor que nos une, y yo asiento a todo lo que me dice, pero pensando todo el rato en el árbitro que se inventó ese penalti injusto que nos ha arruinado la temporada. Cómo voy a ser feliz contigo si nos han robado la liga, pienso, pero me callo porque no suena nada romántico.
:::jueves, diciembre 03, 2009:::
Las señales
El señor Jitler fumiga sus rosas con ácido prúsico cuando de pronto ve una esvástica en el cielo y estas palabras: in hoc signo vinces. Durante un breve momento piensa en llamar a su psiquiatra, pero seguro que le diría que está loco, así que lo descarta. En vez de eso, decide consultar a su vecino Estalin, que a esas horas corta el césped. —Oye, Estalin, ¿has visto eso en el cielo? —¿El qué? ¿Un ovni? —pregunta Estalin apagando la cortadora de césped y alzando la mirada. —No, era una cruz gamada. —Bah, ya podría ser una hoz que me segara mágicamente el césped. O un martillo, que tengo que montar una estantería. —Yo creo que era una señal para mí. —¿Quién te has creído que eres? ¿Batman? —Digo yo que si no la ha visto nadie más es que era una señal para mí. Mi lógica es impecable. —¿Quién te asegura a ti que no era para más gente? Una señal en el cielo tiene bastante difusión, no te creas tan importante. Otra cosa sería que la señal te hubiera llegado por correo, sería una forma más personal de comunicarse contigo. —Pues tienes razón, voy a ver si tengo algo en el buzón. El señor Jitler vuelve a casa pensando que el bigote de Estalin es sospechoso. Se pregunta qué ocultará bajo él. Quizá los misterios del universo están debajo de la nariz de su vecino, escondidos en un frondoso mostacho. Se palpa su propio bigote, que es un bigote contenido. ¿Y si me lo extendiera por toda la cara?, se pregunta. Un bigote necesita espacio vital para existir. Que llegue por lo menos hasta su frontera natural: las orejas. En el buzón tiene dos postales. Una dice: «sigo atando cabos» y la firma Franko Franko Franko. La otra es de su amigo Benito, que le habla de la belleza de las mujeres etíopes. El señor Jitler decide que es la última vez que escucha a Estalin.
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